Convivencia
de Jóvenes 2026



La segunda edición de de la convivencia de verano de Generación Esperanza que se celebró entre el 30 de junio y el 5 de julio en Aguadulce (Almería) ha consolidado una experiencia innovadora de formación compartida que responde directamente a los objetivos del proyecto de implantación de líneas sinodales en el Seminario Conciliar de Madrid.

La convivencia estuvo especialmente inspirada por las primeras orientaciones pastorales del Papa León XIV y por su llamada a que los jóvenes sean “chispas de Dios para una nueva humanidad”, capaces de responder a los desafíos de una sociedad cada vez más tecnológica y, en ocasiones, deshumanizada, recuperando la plenitud de la dignidad de la persona humana.

Principales resultados alcanzados

Consolidación de una formación compartida de jóvenes entre seminaristas y agentes de pastoral

La convivencia permitió materializar uno de los objetivos centrales del proyecto: ofrecer una experiencia formativa común a jóvenes con vocaciones y trayectorias eclesiales diferentes. La convivencia, el aprendizaje y el trabajo conjunto favorecieron una mayor comprensión de la vocación bautismal compartida y del carácter corresponsable de la misión evangelizadora.

Fortalecimiento de las competencias sinodales

Los participantes desarrollaron habilidades relacionadas con la escucha activa, el discernimiento comunitario, la Connversación en el Espíritu, la construcción de consensos y el liderazgo compartido. Las dinámicas empleadas permitieron experimentar de forma concreta los principios del estilo sinodal promovido por la Iglesia.

Creación de vínculos y redes para la misión

Uno de los logros más significativos fue la generación de relaciones de confianza entre seminaristas y jóvenes pertenecientes a diferentes realidades eclesiales. La convivencia favoreció el conocimiento mutuo y la creación de una red de colaboración que podrá fortalecer futuras iniciativas pastorales y formativas en la diócesis.

Tal como destacaron los responsables del proyecto, esta experiencia ha favorecido una verdadera “conversión de vínculos y de relaciones”, permitiendo construir comunidad más allá de los ámbitos habituales de pertenencia.

Renovación del compromiso eclesial y vocacional

Los testimonios recogidos evidencian una renovada conciencia de la vocación al servicio y de la misión compartida de la Iglesia. Los participantes destacaron especialmente la oportunidad de descubrir a otros jóvenes comprometidos con la fe y con la transformación de la sociedad desde el Evangelio, fortaleciendo así la esperanza y el compromiso pastoral.

Participación activa en la construcción de procesos pastorales diocesanos

La convivencia no se limitó a una experiencia formativa, sino que incorporó espacios concretos de participación en la planificación pastoral de la Archidiócesis. Tras la presentación de las orientaciones pastorales por parte del cardenal José Cobo, los participantes trabajaron junto con Laura Moreno y Antonio Secilla en la definición de la visión y las primeras líneas de preparación del Congreso de Pastoral con Jóvenes 2027.

Este ejercicio permitió que los jóvenes asumieran un papel protagonista en los procesos de reflexión y construcción del futuro de la diócesis, aportando perspectivas, inquietudes y propuestas desde sus propias realidades eclesiales. La actividad fortaleció así el sentido de corresponsabilidad y pertenencia, contribuyendo a que los participantes se percibieran como agentes activos de la misión de la Iglesia y no únicamente como destinatarios de las acciones pastorales.