Liderar implica mucho más que coordinar tareas o alcanzar objetivos. Requiere desarrollar la capacidad de gestionar las emociones propias y ajenas, ofrecer retroalimentación de calidad y afrontar conversaciones incómodas cuando son necesarias para el crecimiento de las personas y de los equipos. Esta fue una de las ideas centrales de la sesión, que abordó la relación entre inteligencia emocional, feedback y liderazgo efectivo.

En el bloque dedicado al feedback, se destacó que una retroalimentación de calidad no consiste en emitir juicios de valor, sino en ayudar a otros a crecer mediante un equilibrio entre el desafío directo y el interés genuino por la persona. Se presentaron herramientas prácticas para ofrecer feedback tanto de validación, reforzando comportamientos positivos, como de cambio, orientado a mejorar conductas que dificultan el trabajo en equipo. También se trabajó el modelo SBI (Situación, Comportamiento e Impacto), que permite estructurar conversaciones concretas, objetivas y centradas en hechos observables.

La formación profundizó además en las conversaciones difíciles, entendidas como aquellas que resultan incómodas pero que son necesarias para preservar la confianza y fortalecer las relaciones. Se reflexionó sobre las reacciones habituales ante el conflicto, como la confrontación, la evitación o la inmovilización, y se compartieron estrategias para preparar estas conversaciones, separar hechos de interpretaciones, cultivar la curiosidad y mantener el foco en el objetivo común.

La segunda parte de la sesión estuvo dedicada a la gestión del tiempo y la productividad personal. Se analizaron las principales causas de la procrastinación y se ofrecieron herramientas concretas para mejorar la organización personal, priorizar tareas, evitar interrupciones y construir hábitos sostenibles. Entre las propuestas destacaron el método ABCDE para clasificar prioridades, la técnica Pomodoro para mantener la concentración y diversos principios para planificar mejor el trabajo diario y semanal.

También se abordó la importancia de gestionar eficazmente las reuniones, definiendo objetivos claros, compartiendo agendas previamente, documentando acuerdos y asegurando siempre que quede definido quién hará qué y para cuándo. La sesión concluyó recordando que la mejora personal y organizativa no suele producirse mediante cambios radicales, sino a través de pequeñas mejoras constantes y sostenidas en el tiempo.

La formación fue impartida por Matías Huvelle, miembro del Board de La Machi y especialista en liderazgo, desarrollo de equipos y gestión organizacional.